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La libertad de expresión es patrimonio de la humanidad

Columnista
Navidad, renovación de unidad, amor y paz
por:  Armando Mariaca       [2014-12-19  -  14:34:22]

Es tiempo para concebir mejores condiciones de vida para todos, pero basados en el amor y la unidad para alcanzar la paz tan ansiada para todo el mundo, donde las discordias se hagan concordia y entendimiento de que ese mundo será salvado sólo cuando el hombre renuncie a sus posiciones egoístas impulsadas por la soberbia.

En condiciones políticas, económicas, sociales y culturales diversas y diferentes con relación a generaciones del pasado, llegamos a esta Navidad, la festividad en que se recuerda el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo; fecha en que Dios, complacido del Nacimiento de Jesús, difundió en los cielos de Belén el mensaje: “Gloria a Dios en las Alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”. El primer gran mensaje de la era cristiana que no siempre se cumplió tan sólo debido a la soberbia del ser humano que no recuerda su fe en Dios sino que sólo confía en sus propias fuerzas y sentimientos.

La Navidad es festividad de unidad, amor, perdón y paz; amor porque es el sentimiento pleno de solidaridad que debería caracterizar la vida del hombre; unidad porque es un lazo que permite enfrentar los desafíos del diario vivir en armonía entre todos; y, paz, porque sólo en concordia, amistad, respeto y solidaridad es posible encaminar la propia vida y conseguir que el bien común que es antídoto del egoísmo, actúe consecuente con los principios de verdad, amor, libertad y justicia que deben ser fundamentos de la vida humana.

Muchas veces, el hombre, obcecado por sus errores que se anteponen a sus virtudes, si bien trata de conducirse por los caminos de principios y valores, olvida que debe haber coherencia entre su fe en Dios y su conducta en pro de sus semejantes. Actuar sin caridad olvidando que la mayoría de la población del mundo padece hambre, enfermedades y condiciones extremas de pobreza y no es parte de festejos navideños o el advenimiento de un nuevo año porque sólo ve que para él no hay cambios y las posibilidades de superar los males ancestrales que lo subyugan, sólo quedan en esperanzas; pero, sobre todo, en que fundamenta esas esperanzas de superación en su fe en Dios y bajo cualquier credo religioso cree en el amor, la misericordia, la omnipotencia y la grandeza del Creador.

Conforme pasa el tiempo, se viven nuevos recuerdos del Nacimiento de Jesús y se ve con fe y esperanza el ingreso a un nuevo año, se hace necesaria la unidad del pensamiento y la voluntad de tal modo que su acción quede animada al mismo tiempo por la luz de la fe y el impulso de la caridad; que esa fe sea pensamiento y obra en el futuro para cooperar en todo lo que se pueda, a superar las condiciones de sufrimiento del prójimo presente y distante en procura de mejores condiciones de vida.

Es muy importante que quienes poseen poder político, económico, social o de cualquier índole, entiendan que las relaciones entre los hombres, entre los pueblos y hasta en situaciones controvertidas que padece la humanidad, se creen relaciones que deben regirse por la verdad, la libertad, el amor, la caridad y la justicia, fundamentos que son precisos para que la paz reine entre todos.

La Navidad y el inicio de un nuevo año, tienen que ser el comienzo de cambios en la conducta para trocar egoísmos en caridad de entendimiento y de obras que procuren conseguir la felicidad para nuestros semejantes; para encontrar, conjuntamente, unidad y concordia que nos permita enfrentar los desafíos de la pobreza por los caminos del desarrollo armónico y sostenido con la meta final del progreso espiritual y material de todos.

En política hay mucho que cambiar, bastante por corregir, demasiado por abandonar el desamor y la indiferencia para entender que la meta final de todos es el bien común, para pensar y sentir que Dios, en Su infinita misericordia, nos recuerda que Jesús desde Su nacimiento en un humilde pesebre de Belén, es el camino, la verdad y la vida.

Es tiempo para concebir mejores condiciones de vida para todos, pero basados en el amor y la unidad para alcanzar la paz tan ansiada para todo el mundo, donde las discordias se hagan concordia y entendimiento de que ese mundo será salvado sólo cuando el hombre renuncie a sus posiciones egoístas impulsadas por la soberbia.

<--- ATRAS







 

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