inicio noticias economia turismo deportivo sociales cultural internacionales contacto
    Cochabamba, 21 de Noviembre de 2018
1 2 3 4 5
La libertad de expresión es patrimonio de la humanidad

Mar para Bolivia
Demanda de Bolivia ante La Haya: entre el exitismo y el pragmatismo


[2017-03-18]
La cuestión en debate /Erich Rudolf Kuhn Poppe

Durante el siglo XX y en lo que va del actual, Chile se ha caracterizado por incumplir reiteradamente las obligaciones adquiridas con Bolivia sobre el acceso soberano al océano Pacífico.

Son muchos, por cierto, todos los instrumentos jurídicos conexos (al margen del el Tratado de 1904, que Bolivia no invoca para nada en la demanda de 2013) que permiten confirmar la falta de voluntad chilena de cumplir sus compromisos: la Convención para la Construcción y Explotación del Ferrocarril de Arica a La Paz, del 25 de junio de 1905; el Protocolo sobre Administración de las Secciones Chilena y Boliviana del Ferrocarril de Arica a La Paz (Blanco Viel-Iturralde), del 29 de agosto de 1928; la Convención sobre Tráfico Comercial, del 6 de agosto de 1912; la Convención sobre Libre Tránsito, del 16 de agosto de 1937, y la Declaración de Arica del 25 de enero de 1953.

En este contexto, nuestro país, después de infructuosos intentos de negociación, recurrió a la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) presentando su demanda sobre la base de los compromisos acordados y convertidos en obligaciones chilenas para negociar un acceso soberano al océano Pacífico, en el marco de la Convención de Solución Pacífica de Controversias del 24 se abril de 2013.

Como es de conocimiento de la opinión pública boliviana, el 21 de marzo del año en curso, el Gobierno de nuestro país presentará ante la CIJ la "dúplica” boliviana, que se constituye en la cuarta etapa del proceso jurídico que se viene llevando a cabo en ese tribunal internacional respecto a los derechos que incoa Bolivia de las obligaciones chilenas existentes, producto de los actos propios y actos unilaterales de negociar una salida soberana al mar para Bolivia.

En tal sentido, aún falta la quinta etapa con la "réplica” chilena, la sexta etapa "oral” de ambos litigantes y, finalmente, la etapa de consideración de los alegatos por parte de los jueces para determinar finalmente el fallo, lo cual presupone un periodo de alrededor de 27 meses, tomando en cuenta los tiempos acordados con anterioridad por ambas partes en cada una de las etapas previas.

Se debe entender que todavía existe mucho por recorrer, por lo que no se puede dar por ganado nada sustancial o de fondo. Con el fallo a favor nuestro sobre la improcedencia del pedido de incompetencia chilena, sólo se avanzó una parte, por lo que no es apropiado generar exageradas actitudes triunfalistas al respecto, como si nuestro retorno al mar estuviera a la vuelta de la esquina. Tal como algunas autoridades nacionales manifestaron, exacerbando las expectativas en todos los bolivianos.

Es importante relievar que ninguna de las partes de un proceso judicial internacional puede arrogarse este tipo de aseveraciones, ya que sólo se puede determinar el resultado de un proceso luego de conocido el fallo final respectivo.

Si se analiza con detenimiento el fallo de la CIJ respecto al incidente sobre incompetencia presentado por Chile, se verá que toda la argumentación de respaldo carecía de sustento legal, lo cual podemos apreciar en la siguiente síntesis:

a) El pedido de Chile sobre la incompetencia no fue aceptado por no corresponder en derecho, admitiéndose, por el contrario, la argumentación boliviana en sentido de que existen temas pendientes, lo cual fue fundamentado en el fallo, en los párrafos 18,23,27,31 y 47.

b) La argumentación chilena, expresada en el párrafo 28 de la sentencia, que indicaba que nuestro país no estaba buscando una negociación abierta compuesta por intercambios de buena fe, sino negociaciones con un resultado judicial predeterminado, no fue aceptada por la Corte, la cual, por el contrario, consideró la respuesta boliviana, en el párrafo 30, como la correcta, al señalar que el resultado de esa negociación y las modalidades especificas del acceso soberano no son materias para ser decididas por la Corte, sino que son materias para el futuro acuerdo a ser negociado por las partes de buena fe, demostrando con ello que no se pedía a la Corte, en ningún momento, que definiera dicho resultado.

c) La Corte señaló: "Incluso si se argumentase que la CIJ llegase a la conclusión de que existe la obligación de negociar, no le correspondería tampoco predeterminar el resultado de cualquier negociación que tuviese lugar como consecuencia de dicha obligación” (párrafo 33 de la sentencia).

Como se ha podido apreciar, el referido fallo fue dictado con relación al incidente que presentó Chile respecto a la "forma” de la demanda y no al "fondo” del objeto de la misma, por ello, si bien se constituyó en la solución de un obstáculo que se debía pasar, la demanda en sí continua en proceso respaldada por un buen grupo de asesores internacionales y el equipo que dirige el expresidente y actual agente de Bolivia ante la CIJ, Eduardo Rodríguez Veltzé.

Si bien la campaña de apoyo nacional para esta cuarta etapa de entrega de la dúplica a la CIJ es importante, no se puede caer en el exceso triunfalista, ya que, como se explicó, resta aún mucho camino por recorrer, debiéndose, más bien, tomar una actitud -si bien optimista y positiva- en la que prime el equilibrio y la serenidad para que con un sentido pragmático se reconozca que un posible fallo favorable abriría las puertas de la negociación con Chile, y no pensar que ganando el proceso ya tendríamos automáticamente la salida soberana al océano Pacífico.

Es menester, por otro lado, revisar cuál es el objeto de nuestra demanda: buscar que la CIJ falle en sentido de que Chile tiene una obligación para negociar con Bolivia acerca de un acceso plenamente soberano al Pacífico, estableciendo que la misma debe ser de buena fe y con resultados en un tiempo razonable.

El requerimiento boliviano se fundamenta en virtud de que Chile ha negado tener obligación alguna, no obstante las múltiples ocasiones en las que ambos países se han reunido con dicho propósito, creando por ello una discrepancia insalvable que sólo permite recurrir al más importante tribunal internacional del planeta como mecanismo de solución de controversias, al ser los dos países miembros del Pacto de Bogotá de 1948.

La demanda establece y demuestra en su argumentación que Chile se comprometió, a través de convenios, prácticas diplomáticas y una serie de declaraciones de sus autoridades, a negociar con Bolivia un acceso soberano al mar, incumpliendo reiteradamente con dichas obligaciones, además de negar su existencia.

En esta larga senda aún hay mucho que recorrer en el proceso judicial como tal, por lo que se requiere de una planificación seria y cuidadosa para una futura negociación, mediante los diferentes mecanismos que la teoría y la experiencia nos brindan, no debiendo esperar a que el fallo se emita para recién empezar a determinar los lineamientos a seguir. Por eso es imprescindible establecer, con la antelación debida, las estrategias que correspondan y permitan a Bolivia negociar de manera efectiva, y responsable.

Finalmente, es muy importante que nuestras autoridades tengan la visión y el tino pertinentes como para evitar crear en la opinión pública boliviana y en el pueblo en general un ambiente que no se ajuste a lo que verdaderamente está ocurriendo y ocurrirá en La Haya, sobre todo cuando se da la impresión de que la salida soberana al mar estaría muy cerca, lo que no es cierto, porque si inclusive el fallo fuera favorable en su totalidad para Bolivia -lo que es muy difícil dada la línea jurisprudencial de la CIJ, que tiende a la equidad- deberemos todavía negociar con Chile largamente.

Por eso, tampoco es apropiado que se continúe dando mensajes que no son apropiados, como afirmar que la demanda boliviana es una "causa planetaria” sólo porque unos artistas y cantantes se manifiestan a favor nuestro, cuando esos aspectos no son ni relevantes ni influyen para nada en sentido de que Chile acceda a negociar. Más bien, se debe continuar buscando el respaldo de los diferentes Estados, una labor que fue desarrollada anteriormente por el vocero de la demanda marítima, el expresidente Carlos Mesa y otros expresidentes y excancilleres.

Erich Rudolf Kuhn Poppe es diplomático, catedrático universitario.








 

  22:07:09 Diferencias entre el Papa y Tru...
  22:02:09 EEUU recortará su ayuda a lAmer...
  21:57:49 Turquía, líder en periodistas p...
  21:50:37 Emotiva visita de Ronaldinho a M...
  21:41:07 Marcha contra el aborto en Sant...
  21:27:32 Convocatoria para las eleccione...
  21:21:35 Día Nacional Contra el Racismo ...
  21:10:15 Nuevo plazo para la inscripción...
  20:53:34 Huanuni : Juk!us se llevaron20 tone...
  20:47:59 Mánchester: la bomba era "poten...
  20:32:43 Ferrocarril sin rieles ...
  22:53:28 Bolivia En Iquique : Venta de c...


 















El factor Venezuela en la parada militar
Pagina Siete Editorial
2017-08-11
El presidente Evo Morales, durante su discurso en la parada militar de este año, llamó a las Fuerzas Armad...
Mas detalles...




  Copyright 2011 Diseño del sitio:    Tunari.com